En el panorama futbolístico actual nadie como Carlos Tevez representa el arquetipo del jugador de barrio, potrero, garra y pueblo. Y, por ende, todo lo contrario del clásico pecho frío. Lo está demostrando ahora en la Juventus, equipo al que llegó hace dos años con la etiqueta de jugador acabado, gordo y sin más cartuchos en su pistola. Pero no era así. El equipo de Turín está a un paso de una soñada final de Champions League y si consigue llegar a jugarse el máximo título europeo en Berlín será sobre todo gracias a él.

Tevez es el 10 que pelea, el 10 que crea, el 10 que marca. Juega hasta con fiebre, entrena como nunca y es pasionario hasta en los calentamientos. Con su espíritu luchador arrastra a todo el equipo y es uno de los pilares de la Juventus de Allegri, un conjunto que finalmente tiene mentalidad internacional y sabe ir más allá de las agónicas victorias por 1 a 0 de típico matiz italiano. Máximo goleador de la Serie A con 20 dianas, Carlitos sueña con volver a Boca pero no antes de haber regalado una alegría a los hinchas de la Juve.

En días de clásicos como estos, Tevez se siente más solicitado y su entrega es absoluta. El argentino no se corta nunca, ni siquiera cuando tiene que decirle a su entrenador lo que piensa. En el momento más dulce de su carrera, Carlitos se lanza hacia el mayor reto de su carrera futbolística. Porque con 31 años aún puede ser decisivo como pocos.

@ntomc