El método Abramovich

El método Abramovich
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Di Matteo, ¿sí o no? - Intern

Uno: ¿actuó bien Roman Abramovich eligiendo a Roberto Di Matteo como sustituto de André Villas Boas el pasado invierno? Dos: ¿la decisión del propietario del Chelsea de confirmarle después de ganar la deseada Champions League fue la correcta? Y, sobretodo, tres: ¿tendrá razón el magnate ruso pensando en que todos los problemas de los ‘blues’ desaparecerán con el adiós del técnico italo-suizo?

Estamos delante de una situación que solo puede ser blanca o negra. Sin ninguna gama de grises. Si se responde “no” a cualquiera de estas preguntas, también las otras dos tienen que ser “no”. Y lo mismo sucede si, en cambio, apostamos por el “sí”.

El Partido del ‘no’. Después del hundimiento frente el Napoli a falta de tres meses para terminar la temporada, el segundo entrenador (Di Matteo) no sólo era una buena opción, sinó que probablemente fuera la mejor. El ex del Chelsea y de la azzurra se había ganado, a diferencia de Vilas Boas, el respeto de los senadores blues durante su etapa como futbolista y con él en el banquillo el cambio habría sido menos traumático para los nuevos. Esta es la base del éxito de un técnico que se ganó la continuidad gracias al estrepitoso triunfo en la Champions en la que Lampard y compañía superaron en semifinales al equipo más fuerte (el Barcelona) y en la final a los anfitriones (el Bayern). En los sueños de Abramovich, sin embargo, el Chelsea catenaccioso iba a convertirsen un equipo que buscara las victorias a través del juego de toque. Seis meses y cien millones de euros después, la paciencia del ruso se ha terminado. Y la paradoja es que es otra dura derrota de los blues en Italia (0-3 en el Juventus Stadium) a marcar su destino.

El Partido del ‘sí’. Hace falta ser muy incompetente para apostar por Di Matteo para un banquillo complicado como el de Stamford Bridge del que incluso José Mourinho salió en globo. La evidente casualidad de los éxitos en la Champions frente al Barça y al Bayern, donde más que de una victoria del equipo se trató de un milagro de Drogba, deberían haber hecho reflexionar Abramovich del hecho que era el momento de poner fin a una relación que empezó porque no había otra alternativa. Estaba claro que en cuanto los senadores abandonaran a Di Matteo (a posta o porque los años también pasan para ellos) su Chelsea se habría deshinchado como un globo de elio. Una vez has decidido gastar cien millones de euros para construir un equipo, tendrías que tener más paciencia, Roman. El juego del Barça de Pep Guardiola no es el resultado de seis meses de trabajo…

PD: ¡Mucha suerte, Benítez!

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